El empleo del día después – Fundación DOPP Empleo y Sociedad

 

Con la amenaza de una crisis en el empleo sin precedentes, la Fundación Dopp Empleo y Sociedad vuelve a ponerse en marcha con un rumbo claro hacia los cambios que se van a producir en el ambiente laboral.

No podemos olvidar en ningún momento, la tragedia en forma de pérdida de seres queridos que nos está dejando, aunque las cifras vayan menguando, y ojalá que así continúen. O las situaciones de alerta económica para miles de personas y empresas, que han visto reducir de manera drástica sus ingresos hasta límites insoportables, y que tendrán que luchar con todas sus fuerzas para volver a recuperar una situación razonablemente normal.

Pero habrá que volver a esa situación, y cuanto antes mejor. Y tal vez para ello nos ayude pensar en cuál va a ser el entorno en el que nos vamos a encontrar el “día después”, porque son muchas las cosas que han cambiado en estos meses, que van a seguir cambiando, y que lo van a hacer de manera definitiva.

Este tiempo que nos queda hasta que finalice el estado de alerta, así como los primeros momentos a partir de que nos encontremos en la “nueva normalidad” o como quieran llamarla, son claves para actuar tanto en nuestras organizaciones, como en nosotros mismos, para prepararnos adecuadamente, cambiar algunos de nuestros hábitos, mejorar algunas de nuestras habilidades, y hacer frente, con mayores garantías, a los retos que se nos avecinan.

Desde sus orígenes, la Fundación Dopp Empleo y Sociedad apostó por trabajar en pro de una mayor calidad y estabilidad en el empleo, en unos momentos iniciales donde la crisis económica que nos atenazaba, colocaba en situación de riesgo muchos puestos de trabajo. Y para ello, unieron sus esfuerzos diferentes empresas e instituciones que, desde la Fundación, pusieron en marcha acciones encaminadas hacia estos objetivos, con un resultado satisfactorio.

Hoy en día, con la amenaza cierta de una crisis en el empleo sin precedentes, nos volvemos a poner en marcha con los mismos objetivos, pero ahora el camino es diferente.

Lo que toca ahora es seguir trabajando dentro del proceso de transformación digital, que muchas empresas comenzaron hace tiempo, y hacerlo adaptando nuestros métodos para incorporar algunas de las medidas de teletrabajo que estamos utilizando en este periodo. Esto supone una reflexión interna sobre nuestros procesos y procedimientos habituales, muchos de los cuales se pueden quedar fuera de los hábitos sociales y profesionales que rijan a partir de ahora, e incorporar nuevas formas de relacionarse entre empresas y personas, que durante todo este tiempo han demostrado que pueden ser perfectamente eficaces.

Todo lo cual va a suponer un cambio cultural bastante notable en la empresa, que si bien, en algunos aspectos, puede resultar complejo de asumir, en otros casos va a contribuir a mejorar aspectos tan demandados en los últimos años como, por ejemplo, la mejora en la conciliación familiar, o la reducción de determinados gastos en desplazamientos, oficinas, etc., mediante la aplicación de técnicas de teletrabajo.

Pero para que esto sea efectivo, es necesario que a la vez que evolucionan las organizaciones, también lo hagan sus integrantes. Es evidente que este periodo de aislamiento nos ha forzado a muchos de nosotros a familiarizarnos con aspectos digitales que hasta ahora sabíamos de su existencia, pero no habíamos llegado a manejar de forma cotidiana. Y haciendo de la “necesidad virtud”, nos hemos ido adaptando para tratar de mantener el tipo, y que el virus afectase lo menos posible a nuestro trabajo.

Y en esta línea queremos seguir trabajando desde la Fundación.

Sin perder de vista nuestro objetivo fundacional de contribuir a mejorar la calidad y la estabilidad en el empleo, nos hemos lanzado a trabajar para apoyar a empresas y trabajadores en su adaptación al nuevo entorno que nos vamos a encontrar en ese “día después”, que todavía desconocemos, pero que ya empezamos a intuir.

Así pues, por un lado, y desde el punto de vista de las organizaciones, aspectos como la reflexión interna para la adaptación de los procesos y la incorporación de sistemas de teletrabajo, las nuevas formas de relacionarse entre los componentes de la compañía y con los clientes, la utilización de los canales digitales para la difusión de nuestras actividades, o la incorporación de los desarrollos logísticos en los canales de distribución, constituyen algunas de las posibles líneas de trabajo sobre las que habrá que actuar.

Y desde el punto de vista de las personas, que duda cabe que debemos ir interiorizando, en nuestro día a día, la adaptación de nuestras rutinas personales y profesionales a las herramientas digitales que están apareciendo de forma continua, y para ello debemos formarnos técnicamente, y lo que es más importante, prepararnos mentalmente para interiorizar estos cambios que nos van a permitir superar -seguro que sí- esta crisis, para todos inimaginable.

 

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