Competencias Digitales en la empresa

 

Lo obvio en este tipo de artículos sería comenzar con la definición de lo que se considera una “competencia digital”, pero antes de llegar a eso, debemos tener muy claro cuál es el contexto en el que nos movemos y fijar la importancia central de estas competencias.

El mundo ha cambiado. No lo digo yo. Lo vemos todos y todas. Las nuevas tecnologías han propiciado nuevas formas de vivir, trabajar, conversar, y nos han ayudado a democratizar el acceso al conocimiento.

Estos avances técnicos han aportado nuevos instrumentos a los seres humanos para potenciar y elevar a la enésima potencia la capacidad de relación, de aprendizaje, y de trabajo.

Hoy en día asistimos a un cambio sin precedentes basado en pequeños avances iterativos constantes y exponenciales que transforman de forma constante los modelos productivos, organizativos y de relación: los clientes han pasado de una posición reactiva a una proactiva. Dejaron de ser lo que eran para ser considerados “prosumidores”; las organizaciones han digitalizado multitud de tareas, procedimientos, productos, soportes, etc; las universidades y escuelas de negocio de todo el mundo han entrado en la cultura abierta a través de los MOOC’s y otros elementos; las empresas han deslocalizado los procesos de innovación a través de la tecnología, generando oportunidades de crear y generar ideas en el exterior de sus organizaciones, contando con la participación de todos. Es lo que se viene a denominar; innovación abierta.

La enseñanza más tradicional se nutre de nuevas prácticas y herramientas, dirigidas, principalmente, a conectar, compartir y crear, generando nuevos marcos de aprendizaje, simulando nuevas formas de entender y conocer el mundo. Basta ver la extensión de las herramientas conectadas (tablets, pizarras electrónicas, nubes de conocimiento, entornos personalizados de aprendizaje, etc) en nuestras aulas y espacios de aprendizaje.

Constantemente, aparecen nuevos productos, se segmenta la publicidad hasta la personalización más profunda e individual. Se analizan cantidades ingentes de datos en pocos microsegundos, conseguimos comprar y recibir la mercancía con tan solo un click, casi, sin errores.

El mundo se ha simplificado, las distancias se han relativizado y el conocimiento se ha universalizado.

Con este panorama se ha instaurado el cambio como un elemento clave, dado que ha venido para quedarse. Ahora más que nunca estamos en constante transformación.

Por ello, es natural que desde Dopp Consultores estemos trabajando en la evaluación y el desarrollo de competencias digitales.

Nuestra vocación de cambio nos impulsa a intentar situar a nuestros clientes en la mejor posición posible. Debemos tener en cuenta que, como norma general, las organizaciones tienden a desarrollar proyectos de cambio (transformación digital), centrándose en herramientas y productos.

Para Dopp el proceso de transformación digital cuenta con los siguientes pilares, en los que evidentemente se transforman las herramientas y los productos, pero también tienen una posición de privilegio, los procesos y las personas, puesto que sin ellos es muy probable que la organización se desacompase y pierda el impacto competitivo de la transformación.

Todos los pilares son importantes y Dopp trabaja en cada uno de ellos proporcionando soluciones, analizando, marcando estrategias y gestionando el cambio. Aunque impacta en todos y cada uno de ellos, hoy nos vamos a centrar en el pilar que debe adaptarse y convertirse en el principal “driver” del cambio: las personas.

En este sentido, Dopp interviene para orientar, ayudar y aportar conocimiento, experiencia y herramientas adecuadas a la transformación que cada persona (y la organización) debe realizar para adaptarse a la nueva situación.

Para ello:

Las Competencias que trabajamos son las que identifica el Marco Europeo, niveladas en básico, intermedio, avanzado y especialista, considerando necesario que las organizaciones las incorporen a sus diccionarios:

En la actualidad estamos desarrollando multitud de proyectos en los que no solamente evaluamos, desarrollamos y certificamos estas competencias, sino que analizamos el diseño organizativo y su diccionario competencial para, posteriormente, adaptarlo a las necesidades internas (contexto, cultura, etc.) y del entorno (clientes, productos, competidores, etc).

En nuestra opinión esta adaptación no es una necesidad, es una obligación.

El cambio, ha llegado para quedarse. La transformación continúa. El dron ha salido, ¿te subes?