Recursos Humanos en la Era Digital: el papel del empleado

Cabecero Jesús Maza

Hemos desarrollado en Sevilla un nuevo encuentro con empresas y directivos interesados por las oportunidades que ofrece la atención a las claves de la transformación digital. Hemos querido poner el foco en el papel del empleado en este nuevo reto empresarial.

Desde hace ya varios años venimos asistiendo a un trascendente proceso de digitalización. Impacta, con claridad, en consumidores y empresas. La principal transformación afecta a nuestros hábitos, a nuestra forma de relacionarnos. Nos estamos digitalizando, transformándonos de manera progresiva desde sistemas organizativos y empresas totalmente “analógicas” a nuevos modelos (relación, cultural, organizativo, negocio…).

Frente a otras revoluciones anteriores, la principal diferencia es que antes los cambios se generaban a través de mejoras progresivas sobre determinadas formas de hacer y producir, con mayor o menor eficiencia. Ahora evolucionamos de modelos organizativos de clave productiva a modelos relacionales que generan nuevos resultados. El incremento exponencial de las oportunidades de conectividad entre personas, máquinas y productos, cambia completamente el paradigma sobre el que hasta ahora veníamos trabajando.

La principal diferencia es que ahora evolucionamos a modelos relacionales que generan nuevos resultados.

Nuestra transformación digital tiene que centrarse en tratar de adaptar nuestra cadena de valor a toda la economía que se genera con la aparición del consumidor digital. El éxito en la transformación digital dependerá de la forman en que nuestra cadena de se adapte a esta nueva situación.

A partir de ahora, lo digital es ya lo habitual, y quedarán pocos espacios en los que el mundo digital no empiece a penetrar. Esta digitalización ofrece a las compañías una oportunidad de desarrollo que exige cambios en nuestra organización y estructura de negocio.

La digitalización tiene que suponer un cambio cultural en la empresa, y el replanteamiento del modelo de negocio, para adaptarlo a las nuevas posibilidades que la tecnología nos ofrece. Estamos viendo como al mismo tiempo que aparecen nuevas profesiones, nuevos trabajos y nuevas funciones dentro de la empresa, se generan nuevas oportunidades de negocio que hasta ahora no nos habíamos ni planteado.

Disponer de mayor información digital, de manera casi inmediata, mejorará sensiblemente las predicciones y la toma de decisiones. Los niveles alcanzados por la tecnología están generando un nivel de automatización, que combinado con la inteligencia artificial o los sistemas cognitivos, presentan unas expectativas hasta ahora desconocidas. La conectividad está llegando a niveles de conectar no solo personas, sino también máquinas entre si, de forma inteligente. La capacidad de acceder digitalmente al cliente, permite un grado de personalización en la oferta que de otra forma seria inalcanzable.

La conectividad está llegando a niveles de conectar no solo personas, sino también máquinas entre si, de forma inteligente.

Además, todos estos factores están rodeados de cambios sustanciales en las formas, en los comportamientos y en los valores de nuestra sociedad, lo cual nos obliga, sin más remedio, a orientar a las personas y a adaptar los procesos en nuestras organizaciones tomando como referencia un entorno diferente al que conocíamos hasta ahora.

Ejemplos de empresas que viendo venir cambios no quisieron o no supieron adaptarse a los mismos, podemos encontrar muchos. Que no sea el nuestro un ejemplo más de todos ellos en esta nueva etapa.